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El aficionado

No sólo de pan vive el hombre y no sólo de matadores de toros vive la fiesta taurina, en este apasionante mundillo taurino somos mucho lo que cada cual como se dice aguanta su vela, aunque no son todas iguales, es decir, la responsabilidad de un matador no la tiene un novillero y menos un banderillero y si va con un torero banderillero su vela es mucho menos pesada. Un picador, aunque si que tiene un gran riesgo, en mi opinión, tiene menos que un rejoneador, sólo por estar menos tiempo en la cara del toro. También están los mozos de espadas, que viven las corridas desde el callejón de una plaza pero tienen su riesgo. No hace mucho, el mozo de espada de Enrique Ponce sufrió una grave cogida en el callejón de una plaza de toros.
También corren riesgo los ganaderos, mayorales, ayudantes y vaqueros, también el que echa el pienso, porque el toro es el único animal capaz de comerse la mano de su dueño. No hace distinción, de ahí la gran pureza del toreo, porque en el toro no hay tongo, es puro y de gran belleza cuando se ejecuta con arte y sentimiento.
De ahí nace el aficionado apasionado el que disfruta ante una buena faena de cualquier tercio, durante la lidia ese es el aficionado de los que en Utrera siempre hubo muchos y buenos, igual que profesionales de los que pasearon el nombre de Utrera por toda España y América, de los que hoy todavía quedan un buen número de ellos, pero me temo que este número de profesionales vaya a menos a pesar de no tener en su pueblo donde entrenar. El aficionado joven es muy posible que se pierda al no ver a sus compañeros jugar al toro. Igual que si en Utrera no hubiera campos de fútbol, seguro que no se perdería pero no es menos cierto que bajaría mucho el número de ellos. Es el caso de los aficionados taurinos, hay más mayores que jóvenes por tal motivo. En Utrera, hay muchos aficionados que practican el toreo y otros que lo han practicado y otros sin haber toreado nunca son buenos aficionados porque adoran el arte y el valor. Es el caso de mi amigo Antonio Carmona, que sin haber toreado nunca es una amante del ganado bravo, como del nombre de Utrera se reconoce el toro bravo y cuna de la gallina utrerana con la cual Antonio convivió mucho tiempo con ellas como lo demuestra en la foto rodeado de ellas en una granja de Utrera, la que también se están perdiendo casi todas, como las ganaderías de toros bravos.
Así que cada vez nos quedaremos con menos aficionados, con menos ganaderías bravas, con menos gallinas utreranas y, por lo tanto ‘con menos huevos frescos’.

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Comentarios

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