

Se regocijan ahora unos y otros por la aprobación del centro logístico. “Que si nosotros lo iniciamos, que si la idea fue nuestra.” Felicidades por ello, las buenas ideas, aplaudidas deben ser, pero otorgar medallas a formaciones que después se lo han pensado mucho más para aprobar definitivamente el proyecto, parece un poco excesivo. Hay dos formas de hacer política, a través de los hechos, y a través de los micrófonos.
Cuando es esta última, pasa a ser la hija díscola de la dialéctica y la oratoria.
La realidad es que la amedallada formación votó en contra de esa propietaria idea suya en la primera ocasión que tuvo a tiro: el pleno de Octubre de 2003.
No es de prócer ameritarse algo que has desestimado, aunque muy seguramente habrá voces que maticen todas las disquisiciones lingüísticas habidas y por haber.
Claro que tampoco lo es decirlo con la boca pequeña y con las manos del tipógrafo.
A vueltas con el centro logístico, noticia grande donde las haya para una ciudad en expansión como Utrera, se eslabonan, en el mismo proyecto, otros de no menor calado, como el desvío del Calzas Anchas, la construcción de un tramo del Anillo Hídrico y la instalación de una sub-estación eléctrica -supeditables, como en el caso que nos ocupa, de los señores de las ideas-, garantes, como no podía ser de otra manera, de la sostenibilidad de un proyecto de crecimiento continuo que permita a Utrera alcanzar las cotas sociales y económicas que le corresponden, con una presencia clave en su entorno, al ser centro de los ejes de comunicación con las grandes urbes, lo que, como en el pasado, es signo de éxito y prosperidad.
Tres tercios de lo mismo con la Casa Surga, que también es “esperable” según los señores de las ideas, ergo, el Huesna; y “deseable” por los que solemos atender cuando escuchamos. A ver cuanto tenemos que esperar con este tema.
Y ahora, esperemos el movimiento de fichas que los señores de las ideas tendrán en el futuro. Aunque los peones corretean ya.